sábado, 8 de enero de 2011

El museo en casa

A menudo no solemos apreciar o darnos cuenta de lo que tenemos más cerca y a diario.

En mi caso, tengo la suerte de contar con un pequeño museo pictórico en cada rincón de casa desde que tengo memoria.

El artista: mi padre.














Recreación del arte

El equipo de Assassin's Creed, (videojuego ambientado en la Edad Media y el Renacimiento), se documentó sobre los arquitectos más importantes del Cuattroccento para poder reproducir sus obras. Viajó a Florencia, Venecia y Roma para tomar fotografías y notas de todos los monumentos y edificios representativos. También, para capturar el máximo posible de sensaciones sobre cómo vivir allí, el movimiento de los humanos interactuando con el entorno o el comportamiento de la luz al incidir sobre los edificios.

El grado de detalle es enfermizo. El jugador se mueve por el tramado urbano libremente. Nunca de otra forma podríamos escalar el Duomo de Brunelleschi con nuestras propias manos, saltar entre edificios de los canales venecianos o asomarnos a las ventanas del Palazzo della Segnoria.




Aquí vemos, por ejemplo, al protagonista escalando la Catedral de Acre.














Y en esta imagen, una perfecta recreación de la Catedral de Santa Maria dei Fiori de Florencia.












Según un artículo de Rafael de las Cuevas, en la revista Descubrir el arte, los artistas de videojuegos resucitan ciudades renacentistas llenas de vida, y se inspiran en Brunelleschi, en Gaudí, en Rodin, y en Giorgio de Chirico para crear mundos únicos.

Polaroid + Lady Gaga



Mientras LEGO inventa los Gormiti para evitar la quiebra en los nuevos tiempos, la empresa de fotografía Polaroid apuesta por algo más inusual y atrevido: contratar a la excéntrica cantante Lady Gaga como directora creativa. Fruto de esta unión Polaroid-Gaga ha nadido la línea Grey Label, que incluye una cámara digital, que cuanta con una impresora con la tecnología Zink incluida, una impresora portátil con esta misma tecnología, y por último, el producto más extraño, y más propio por tanto de la artista, unas gafas que contienen una cámara central y un par de pantallas LCD de 1.5 pulgadas en cada lente, con lo que se pueden tomar fotografías y video.



No se sabe aún con seguridad cuando estarán a la venta o cual será su precio, lo que si es seguro es que no dejarán indiferentes.

integración o contraste

Una de las fotografías que tenía seleccionadas para el blog, era esta del museo de la fundación Jorge Oteiza. Se ha dedicado ya una entrada en la que se explica perfectamente la intención del artista y la obra en si, por lo que me limito a opiniones de índole personal. Una de las cosas que más me llamó la atención, fue al integración de una obra moderna en un pueblo rústico y tradicional. En esta imagen aparece parte del museo de hormigón rojizo y reflejado en el cristal de la ventana, una de las casas que se sitúa justo enfrente de la fundación, y por eso creo que esta imagen define lo que más me llamó la atención de la obra de arquitectura en sí.

Contemplando Alzuza

(para ver la imagen con mejor resolución, pinchar sobre ella)



Eligiendo las imágenes para la entrada anterior, descubrí y recordé una de mis fotografías preferidas de aquel viaje.
Se trata del espacio exterior de la fundación museo Jorge Oteiza, donde coincidimos a la salida de nuestra visita con un grupo de escolares.
Mientras nosotros nos dedicábamos a hacer fotografías del edificio y recibir explicaciones, ellos disfrutaban corriendo por la plaza, escondiéndose, rodando rampa abajo... y los más rezagados descansaban sobre los bancos de pizarra.
Creo que más de uno de nuestro grupo los miramos casi con envidia, ya que después de Dios sabe cuántas horas de autobús que acabábamos de pasar, todos hubiéramos apostado por poder pasar un rato como el que ellos disfrutaban, tumbados bajo el primer sol de la mañana, hacia el espectacular paisaje que nos rodeaba.
Con esta imagen traté de inmortalizar aquel momento, y la lección que sobre uso y disfrute del espacio público podemos recibir de los más pequeños.

Además de su simbolismo y significado, esta fotografía me atrae por otros dos aspectos:
Primero, cómo incide la temprana luz sobre las siluetas de los niños, recortándolas sobre el paisaje.
Y por último, y quizá lo más curioso de la imagen son los colores.
Poniendo un poco de atención, se descubre cómo se relacionan las vestimentas de los niños con los colores del paisaje. La parte derecha, justo dónde la verde hierba domina el paisaje, coincide exactamente con la posición de los 3 niños vestidos de este mismo color, que además se identifican, con su silueta, con las 3 verdes montañas del fondo. A la izquierda, donde la vegetación es más escasa y se percibe el color marrón de la tierra y la roca, se sitúa un niño vestido de este color. Por último, justo en el centro, el final de la fina línea que marca un camino coincide con el niño situado al centro, que curiosamente viste una camiseta a rayas y tiene tres líneas también en su pantalón.

Publicidad

Y aquí encontramos algunos ejemplos más en los que el arte se ve profanado por la publicidad.
La primera imagen corresponde a una obra del artista estadounidense James Abbott McNeill Whistler, Composición en gris y negro: Retrato de la madre del artista. Estamos hablando de un pintor impresionista.

Y en la siguiente fotografía vemos como Sony ha empleado este cuadro y lo ha modificado a su conveniencia con la intención de mostrar la potencia de sus altavoces. Al mismo tiempo da la
impresión de que a la hora de representar su nueva escena han mantenido la forma de representación pero dotando la imagen de cierta modernidad, hecho que podemos apreciar, por ejemplo, en el cambio entre una silla que apenas se aprecia en el cuadro original, y el reconocido sillón que Sony utiliza en su campaña. Al mismo tiempo la intencionalidad es totalmente opuesta: mientras que el original transmite reposo y serenidad, en el segundo, esa estaticidad desaparece y nos encontramos con una escena dotada de un cierto movimiento relacionado siempre con la potencia del producto que se da a conocer.


En las siguientes imágenes nos encontramos con lo mismo, en las campañas publicitarias de Ariel, Apple, Sony de nuevo, y Ferrero Rocher.







En estas dos últimas vemos un detalle del David de Miguel Ángel, y otro de El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli; y ambas figuras, comiendo bombones.

Las obras utilizadas por Ariel, Apple y Sony no las conocía, y sigo sin hacerlo, si alguien conoce los nombres de los originales, bienvenido su comentario.












Fundación museo Jorge Oteiza





En un privilegiado entorno, en la localidad navarra de Alzuza, se encuentra este museo, dedicado a la exposición y difusión de la obra de Jorge Oteiza, uno de los escultores fundamentales en la evolución del arte del s XX.












El museo se sitúa en la que fue la casa-taller del artista, una antigua casa abandonada donde él y su mujer se instalaron, buscando un cierto aislamiento para centrarse en su producción artística.
Se han conservado la fachada y la estructura interior de la vivienda como testimonio de los años en que Oteiza residió aquí.








En esta primera parte del museo se recogen maquetas, esculturas, bocetos escritos... que nos permiten descubrir, junto con imágenes y textos explicativos de las diferentes etapas de la vida del artista, su forma de vida y pensamiento, así como su relación con el cine, la arquitectura o la poesía.








Al antiguo caserío se adosa un edificio de nueva planta, obra del arquitecto Sáenz de Oiza, que completa las instalaciones del museo.
Este nuevo elemento se trata de una gran caja de hormigón rojizo, coronado por tres grandes lucernarios, que establece una gran relación y comunicación con lo anterior a través de una gran galería vidriada, dejando a la vista un pequeño patio, el primitivo taller del escultor.




En esta parte del museo de exponen, tanto de forma temporal como permanente, gran cantidad de esculturas del autor, así como textos manuscritos, ensayos en escayola, dibujos y collages.



Formalmente, la estructura de este edificio se asemeja al de un templo religioso, concibiéndose como una especie de santuario para la obra de Oteiza.



Pero lo más destacable quizá, sea el empleo de la luz, resultado, según el autor, de “invertir el templo religioso tradicional”, ya que “En la iglesia, los vitrales iluminan la nave central, mientras que la luz menor alcanza las naves laterales. De tal manera que la mayor intensidad luminosa significa una mayor importancia religiosa: el altar se orienta a la salida del sol. Yo he pretendido hacer exactamente lo contrario: un templo profano en el que la luz se recibe por los laterales y entra a contraluz en el centro, de modo que ese espacio sea oscuro y misterioso. Esa idea enlaza con el recuerdo del túnel en el que trabajaba Oteiza (en Arantzazu), que era un lugar no muy iluminado, pero que tenía un misterio encantador”.





Para mí fue una gran experiencia la visita a este museo, ya que se sentía que era un espacio perfectamente pensado para la exposición de esas obras en concreto, en perfecto diálogo con la vivienda preexistente y, sobre todo, con las obras contenidas, al verse tanto en el edificio como en éstas, las ideas de Oteiza sobre luz, oscuridad, lleno, vacío…