El grado de detalle es enfermizo. El jugador se mueve por el tramado urbano libremente. Nunca de otra forma podríamos escalar el Duomo de Brunelleschi con nuestras propias manos, saltar entre edificios de los canales venecianos o asomarnos a las ventanas del Palazzo della Segnoria.

Aquí vemos, por ejemplo, al protagonista escalando la Catedral de Acre.
Según un artículo de Rafael de las Cuevas, en la revista Descubrir el arte, los artistas de videojuegos resucitan ciudades renacentistas llenas de vida, y se inspiran en Brunelleschi, en Gaudí, en Rodin, y en Giorgio de Chirico para crear mundos únicos.
Lo cierto es que es muy interesante la relación entre los videojuegos y el arte y las imágenes muy efectivas.
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