Que el suicido sea utilizado como un tema cómico puede que sea algo “moderno”, pero no es nada nuevo para el arte.
Irracional e inconscientemente, nos sentimos atraídos por aquello que desconocemos y tememos, y nada hay más desconocido y temido que la muerte, y aún más las razones que pueden llevar a ella voluntariamente.
Y en el arte, siempre encargado de transmitir y provocar emociones, difundir mensajes y polémicas, no faltan ejemplos e interpretaciones de la dulce muerte.
Muchas son las justificaciones, metáforas y críticas que pueden extraerse de obras de esta temática: el suicidio ha sido mostrado como un acto heroico, expresión de virtud y coraje, romántico, de muerte por amor (o más bien desamor), o cobardía. Se le ha dado una visión poética a la renuncia de la vida, llegándose a considerar como obra de arte el propio acto del suicidio. Se ha mostrado también para hacer protesta sobre problemáticas sociales o criticar la deshumanización y depravación de la vida moderna, o simplemente, para sorprender al espectador y crear polémica sin más trasfondo.
René Magritte - Anon
Y como conclusión, nada mejor que las palabras que encabezaban el programa de Radio 3 “el ambigú” (tomado del poema résumé, de Dorothy Parker)
Las navajas, sí. Pero... hieren
Los ríos, sí. Pero... mojan
Los ácidos, sí. Pero... manchan
Las drogas, sí. Pero...entumen
Las pistolas son ilícitas
Con la horca...una saca la lengua
El gas, sí. Pero.... huele feo
Mejor hacerse a la idea de... vivir.
Y unos cuantos ejemplos…
Galo suicidándose con su esposa - escultura helenística
Leonardo Alenza - Sátira del suicidio romántico
El suicidio de Dorothy Hale - Frida Kahlo


James M.J. - Butterfly suicide




Wiertz - Suicide










