Una imagen en la que se fusionan cielo y tierra por medio de unas ruinas arquitectónicas. La composición está pensada en dos partes bien diferenciadas y destaca su colorido, tanto de las flores y la hierba como del cielo. No encontré este sitio por casualidad, sino que es un monte al que voy de vez en cuando para relajarme y disfrutar de la naturaleza.
Muy buena fotografía.
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