Hoy he podido disfrutar del Museo de Arte Abstracto Español, situado en las Casas Colgadas de la ciudad de Cuenca, en un edificio medieval de finales del siglo XV.
Las obras de arte abstracto forman parte de la colección de arte que la Fundación Juan March empezó a formar a principios de los años setenta y que recibió un decisivo impulso en 1980, cuando Fernando Zóbel hizo una donación de sus obras de arte a esta fundación.El Museo contiene una completa colección de pinturas y esculturas de artistas españoles de la generación abstracta de los años 50 y 60, continuadora, en cierto modo, de las ideas renovadoras que en su día tuvieron Picasso, Miró y Gris. Se trata de los artistas que configuraron algunas de las tendencias abstractas más significativas del arte en España a mediados del siglo XX. Cultivaron sobre todo la abstracción gestual y geométrica.
He podido contemplar obras de artistas como Eduardo Chillida, Manuel Millares, Lucio Muñoz, Jorge Oteiza, Pablo Palazuelo, Eusebio Sempere, Antoni Tàpies, Gustavo Torner, Manuel Viola y Fernando Zóbel entre otros.
La exposición recogía cuadros del más puro estilo abstracto, con colores llamativos, con pinturas que formaban incluso relieves en los cuadros. Predominaban sobre todo el blanco y negro, a veces combinado con rojo, e incluso amarillo, que le daban mucha más carga expresiva.
También había cuadros más originales, en los que no sólo aparecían pinturas, sino que están conformados por relieves o por tramas hechas con alambre, y con todo tipo de materiales. Algunos eran prácticamente esculturas que salían de la pared.
Otra cosa que también me ha llamado mucho la atención han sido las esculturas, que me han resultado bastante atractivas tanto por su originalidad como por su expresividad y variedad.
Y una de las cosas por las que más merece la pena visitar este museo es por su situación en el casco antiguo de la ciudad de Cuenca. En este sentido, la arquitectura se ha sabido utilizar muy bien, ya que en cada sala había alguna referencia al exterior a través de ventanas grandes o pequeñas, balcones, persianas. Además, sorprende el contraste entre estas obras abstractas pertenecientes a épocas recientes y creadas por el hombre y esos paisajes naturales con su arquitectura mantenida a lo largo de siglos. El arte abstracto se ha sabido integrar perfectamente en la ciudad y su enclave histórico, haciendo que este forme parte de la exposición.
Personalmente, el arte abstracto no es de los que más me atraen, pero esta exposición me ha ilusionado mucho, ya que he podido conocer autores y obras que desconocía y las he admirado enormemente. Además, creo que este tipo de cuadros puede ser interpretado por cada uno de una forma diferente, transmitiendo siempre emociones y sensaciones que merece la pena vivir.
La colección del museo es muy interesante y el lugar también. Me alegro de que te haya gustado tanto.
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