La lomografía es una corriente fotográfica de gran difusión en todo el mundo convertido en un fenómeno de culto y cuyo nombre proviene de las cámaras compactas de marca soviética LOMO.

Estas cámaras empezaron a producirse de forma masiva en Rusia en 1984, pero su difusión no empezaría hasta 1991, cuando uno grupo de estudiantes las descubrió en una extravagante tienda durante sus vacaciones en Praga.
Tal fue el aumento de la demanda de estas cámaras, que en 1993 se fundó la Sociedad Lomográfica Internacional. A partir de esta fecha, y hasta la fecha, ha ido creciendo la popularidad de esta corriente, que se convierte casi en un estilo de vida, organizándose Congresos Mundiales, creándose nuevos modelos de cámaras lomográficas y accesorios y abriendo tiendas especializadas por todo el mundo.
Las características principales que hacen tan atractivas estas fotografías son precisamente los defectos que se producen: desenfocados, viñeteados característicos, fugas de luz, saturación del color, etc.
Bajo el lema “no pienses, dispara”, la lomografía se rige por 10 reglas de oro:
1. Lleva siempre la cámara contigo.
2. Utilízala de día y de noche.
3. Lomografiar no interrumpe tu vida cotidiana, la pone en escena.
4. Dispara desde la mano, no desde la cara.
5. Acércate todo lo que puedas a tu objetivo.
6. No pienses.
7. Sé rápido.
8. No es necesario saber lo que tienes en el carrete en el momento.
9. Después tampoco.
10. No te preocupes por ninguna de estas reglas.
Y es esta aletoriedad lo que ha llevado a la crítica de la lomografía por parte de profesionales en el ámbito de la fotografía.
En mi opinión, lo más criticable de este movimiento (como creo que en cualquier otra cosa que podamos pensar, que puede convertirse en positiva o negativa según el grado o la ausencia de equilibrio) es el abuso. Abuso tanto económico como ideológico.
Como en cualquier moda, la reciente popularidad adquirida (beneficiada en gran parte gracias a la difusión por internet) por este “producto”, se traduce en un exceso y abuso en los precios tanto de cámaras, como accesorios, carretes (que en el caso de varios modelos de estas cámaras, precisan de un tamaño especial de carrete, más caro y difícil de encontrar fuera de las tiendas especializadas en lomografía) o el propio revelado de las fotografías. Y no hay que olvidar, que al fin y al cabo, una cámara LOMO no es más que una cámara prácticamente de juguete, con carcasa de plástico y lentes de mala calidad.
Si alguien está interesado, os dejo la dirección de una tienda que encontré en Valencia donde venden cámaras lomográficas y accesorios:
Ampliarte, Pl/Miracle del Mocadoret nº10 (esquina C/ Tapinería) www.ampliarte.com
Y para aquellos que como yo no se decidan a contribuir con este exceso y hacerse con una de estas cámaras pero se hayan dejado cautivar por los resultados, consuélense que pueden encontrarse por internet millones de tutoriales (hoy en día los hay prácticamente para todo) que, con mayor o menor acierto, explican cómo conseguir efectos de este estilo con el todopoderoso photoshop.






Mad Hatter, me acabas de descubrir un mundo...
ResponderEliminarSupongo que hacernos conocer cosas interesantes unos a otros debió de ser una de las grandes intenciones de la creación de estos blogs, frente a la entrega de un clásico trabajo
ResponderEliminarenhorabuena por el éxito de la propuesta!