lunes, 22 de noviembre de 2010

Nuevas formas de exposición

Valencia,13.10, Sala Parpalló, Han Hoogerbrugge, La Grande Fête, Heidi, la venus, lima-limón

Antes de entrar a comentar la esposición me gustaría poneros al día acerca de nuestro personaje.


La persona que aparece en la imagen inferior es Han Hoogerbrugge, nuestro artista, diseñador gráfico y animador interactivo; considerado pionero de la animación en la red. Creador del llamado Universo Hoogerbrugge, alrededor de 1997.
El universo Hoogerbrugge está formado por una serie de dibujos, viñetas interactivas y animaciones de los que nació su personaje principal. El hombre vestido con traje y corbata negros que tiene la apariencia del propio autor y representa el alter ego de este.

Lo tenemos en la ilustración de la derecha.
La Grande Fête es solo una muestra, producida para esta exposición, del gran universo virtual que envuelve a Hoogerbrugge.
Mediante las performances interactivas que publica a menudo en su web, Han, (dejo a un lado su apellido), realiza una crítica dura y sugerente a la sociedad postmoderna actual, mostrando acciones cotidianas del ser humano que descubren nuestros comportamientos estereotipados.
Para ello utiliza animaciones y viñetas de caracter repetitivo donde prima el lenguaje visual, esquemático, dinámico y muy sugerente con el que consigue transmitir a la perfección sus pretensiones sin la ayuda de la palabra.
La exposición en cuestión se realizó en la Sala Parpalló de Valencia, ubicada en el antiguo refectorio del Monasterio de la Trinidad. Creando una total divergencia entre lo que el edificio ofrece como obra arquitectónica del S. XV y lo que la sala muestra en sus exposiciones, que siempre es arte moderno y contemporáneo.

En las imágenes podemos observar el exterior del edificio, así como el interior de la sala principal de exposiciones del museo.


Sin embargo esta imagen no es la que nosotras econtramos allí al visitar la exposición, sino que fue esta otra:
Un largo y oscuro pasillo, cubierto por telas negras a los lados del cual se abren disimuladamente 8 espacios.
Al principio de dicho pasillo encontramos un pequeño atril con un ratón de ordenador sobre el que invita a ser tocado, al final del mismo aparece una gran pantalla en la que un payaso cuelga de una horca "tranquilamente", hasta que el visitante mueve el ratón haciendo que la cuerda que sujeta al payaso se acorte o alargue consiguiendo con ello el sufrimiento o la tranquilidad del personaje, que paralelamente va cambiando de rostro, pasando desde el payaso que nos recibe, por el propio Han, una calavera y hasta un mono, todos ellos con el mismo traje negro estereotipo.
La exposición consigue así, sorprender al espectador desde el primer momento al decir, sin palabras, que esta va a ser una exposición de ver y tocar.

El recorrido de la exposición se realiza en zig-zag, a través de las 8 estancias que componen el largo corredor, con la compañía contínua del personaje ahorcado.
Este personaje principal es el propio autor, como metafora de lo que supone tener que responder a los estereotipos de la sociedad, "vivir con la soga al cuello", siempre bajo presión.

En las estancias, encontramos la misma apariencia que fuera de ellas, a menor escala, se trata de cuartos rectangulares, con una mínima apertura para acceder a ellos en los que encontramos un pequeño atril con el objeto que nos permite interactuar con los personajes y una gran pantalla frente a nosotros.

La primera estancia contiene, como la mayoría de ellas, un ratón sobre el atril. En la pantalla lo siguiente:

Una viva referencia a la inocencia perdida, formalizada mediante una serie de siluetas de niñas que, cuando el visitante las hace crecer aparecen con cabeza de diablo.
Mismo tema, con diferente forma. En la segunda estancia a un bebe que fuma un cigarrillo se le corta la respiración cuando el visitante pone sobre él el puntero:

En la tercera y la cuarta habitación, se realiza una crítica especialmente visual de las obsesiones que atacan a las generaciones contemporaneas, como son las drogas, la comida, el sexo, el aspecto físico, etc:


Las dos pantallas que siguen pretenden enfrentar dos pusiones básicas del hombre, Eros y Tánatos, el deseo y la muerte, que se ríe del espectador por medio de unas pequeñas calaveras.


Por último, como crítica al acto comunicativo de la actualidad, observamos que una serie de parejas se mueven según lo decida el espectador sin llegar a tocarse nunca, en una especie de danza que bien podría ser una lucha.

En la última pantalla, y segun mi punto de vista la más sorprendente, aparece un mono con traje, pero esta vez no necesitamos un raton para interactuar con él; sino un micrófono.
El mono, simulador de los instintos del ser humano, ve alterada su tranquilidad con nuestra presencia y muestra uno de los importantes conflictos de nuestra sociedad: las neurosis sufridas por los humanos a causa del enfrentamiento entre nuestros propios instintos y las normas impuestas cultualmente, por ello, el mono debe tomar tranquilizantes para evitar estos problemas y recita sus nombres cuando el visitante hace uso del micfófono que tanto le perturba.

Al salir de la última habitación, uno se encuentra debajo de la pantalla principal, del ahorcado que nos ha acompañado durante toda la exposición, debajo del cual se disponen unas mesas acompañadas de unos taburetes, que nos ofrecen unos cascos y un raton para poder visualizar en una pequeña pantalla una retrospectiva de cada una de las exposiciones anteriores de Han Hoogerbrugge. Aqui finaliza la exposición, sin embargo, dado que uno debe volver por el pasillo por donde ha venido, es usual volver a pasar por las 8 estancias en orden inverso.


Como opinión personal, es una de las exposiciones más novedosas e interesantes que había visto, recomiendo la visita a la web del autor, donde se puede visitar la gran parte de su trabajo en la web http://www.hoogerbrugge.com/ y http://www.prostress.com/ donde se encuentran sus viñetas.

(Se que es un poco tarde para subir el comentario, pero tuve problemas con los vídeos.)

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